Mantén firme tu compromiso
Cuando el adulterio destruye un matrimonio, todo lazo se rompe
y se aniquila todo sentimiento vivo.  El derrumbamiento emocional
que se sufre es tan avasallador, que la persona queda paralizada y
sus sentidos se entumecen.  Por todo ello, el impulso de super-
vivencia sólo puede venir de lo alto, ya que en esos momentos no existe una acción motivadora de ánimo y vida.  La propia estima, se convierte en un escaparate, donde todas las emociones se acumulan torpemente, dando paso a la ira, al rencor al odio y al abandono; que provienen de un corazón maltratado por el engaño.
La estabilidad psicológica se desploma ante este terrible impacto; esa sensación de despojo emocional que se siente es una indignación moral, que a la vez, es causante de una gran humillación, un estrago verdaderamente intolerable.
Hermana, si has sido víctima de un divorcio a causa de la infidelidad
o si en estos momentos contemplas una separación debido a esta
plaga dañina, por favor, ora para que el Señor te dé suficiente fe y firmeza, y puedas atravezar las aguas tomada de la mano de Jesucristo.

                 “...Fíijate bien en dónde pones los pies,
                         y siempre pisarás terreno firme.
                          No te desvíes de tu camino...”
                                  Proverbios 4:26-27
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