Cortina de la esperanza
Que tus lágrimas no se confundan nunca, en el inmenso mar ni
en la blanca nieve. Si la soledad es invisible amiga, recoge tus
sollozos y sana la herida, porque el Señor, te tiene preparado un
nuevo día.
Que vengan a verte caminantes desconocidos, que se escuchen
cantos de galantes pajarillos, que redoblen los tambores anun-
ciando tu venida, y cuando mires al cielo, verás que el sol te acom-
paña.
Todo dice alrededor que estás viva; disfruta entonces de la armo-
nía que te regala la fantasía, y vive contenta, absorviendo todo a
tu alrededor. Dios está siempre contigo; pone a tus pies una al-
fombra festiva, llena de encantos y desafíos.
La soledad es un mito, sólo la puedes sentir a través de las corti-
nas cerradas, todo oscuro, todo negro. Abre, pues, la cortina a la esperanza para que puedas ver la mano de Dios viviendo activa-
mente en tu vida.
“Él será tu alegría, y podrás
mirarlo con confianza.”
Job 22:26
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